TODOS SOMOS TESOREROS

Espriritualidad Cristiana

 

¿Por qué hablar de la espiritualidad cristiana?

A nuestra propia espiritualidad no se le ha dado la importancia que se merece en la educación religiosa tradicional y en la predicación del Evangelio.

Incomprensiblemente no se habla casi nada de élla, por lo que ha permanecido en desuso como un gran tesoro olvidado.

Nuestra dimensión espiritual, es decir, el alma inmortal que llevamos dentro, asi como la realidad espiritual del Santo Espíritu y su grandiosa obra en la humanidad toda, han pasado a ser unos ilustres desconocidos en la vida de muchos creyentes cristianos, debido a ese insólito silencio.

Me pregunto: ¿Si Dios es espíritu (Juan 4, 24), si el Espiritu Santo está siempre obrando en nosotros, y si nosotros mismos somos seres espirituales, cómo no hablar de nuestra propia espiritualidad?

El gran místico español Juan de la Cruz (1542-1591) dijo:

„El alma (o sea, el hombre), hecha a imagen y semejanza de Dios, es la mejor huella

que Dios dejó de sí en la creación.

Esta introspección o “conocimiento de sí” es lo primero que tiene que hacer el alma para ir al conocimiento de Dios.

El alma no puede amarse ni amar a Dios sin conocerse a sí misma, sin constatar su

origen divino:“

 

Mi experiencia espiritual personal

Mi experiencia en la fe, cómo la de cualquier otra persona, ha estado llena de tiempos de crecimiento y de mengua, de altos y bajos, de participación en la vida de la iglesia y de indiferencia, hasta llegar incluso al distanciamiento de Dios.

Pero así como lo prometió el Señor Jesucristo antes de enfrentar su cruxificción, al dejarnos en su lugar, al Espíritu Santo para que nos acompañara permanentemente y nos guiara en nuestro camino de la fe, estoy convencido de que el Espiritu Santo nunca se apartó de mi, ni siquiera, durante el tiempo que imprudentemente me alejé de Dios y de la Iglesia.

Hace varios años, experimenté dentro de mí un acontecimiento maravilloso, cuando algo asi como un fulgor interior o una visión, de repente, despertó en mi conciencia unas realidades espirituales que yo desconocía completamente: el amor de Dios hacia todos nosotros, la existencia de mi propia alma y de la eternidad.

Para mí, esa experiencia ha sido como un renacer en el espíritu, que ha potenciado y fortalecido enormemente mi fe en Jesucristo y mi esperanza en el Reino de los Cielos.

Como resultado de ese avivamiento espiritual, he estado escribiendo reflexiones sobre nuestra espiritualidad en un forma  comprensible, amena y accesible a todos, las cuales deseo compartir con todas aquellas personas que quieran conocer algunas nociones básicas sobre su propia alma, o como la llamó el gran Apostol San Pablo: « el tesoro en vasijas de barro »

 

LA ALEGORIA : « EL TESORO EN VASIJAS DE BARRO »

Pero nosotros llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. 2. Cor 4, 7